¿Qué hacer? > Medicina casera > Preparación > Humo

A veces se toman drogas en forma de humo, y no tan sólo drogas recreativas o de adicción sino también drogas medicinales.
Para eso hay que secar las plantas y después quemarlas lentamente. Claro que se pierden muchas propiedades durante los procesos de secado y de combustión. Por el otro lado también hay propiedades que no las tienen las plantas frescas pero sí el humo. Un ejemplo es la acción alucinógena en el caso del tabaco: el humo lleva el alcaloide posiblemente alucinógeno harmana, la planta no.

Para los bronquios y contra el asma se pueden fumar algunas plantas en forma de cigarros o en pipas (pipas de agua para eliminar parte de los condensados). También para otras indicaciones el paciente a veces aguanta mejor el humo que la ingesta: tabaco, cáñamo, salvia, gallocresta.
Otra forma de aplicar humo es con incienso para ambientar la habitación, también para repeler mosquitos u otros animales molestos: romero, lavanda y alhucema rizada, salvia, mirra.

También plantas de madera se queman para inhalar el humo o aplicarlo de otra manera, como la sabina y el palo santo.
También se ponen plantas o sus extractos en velas de cera, como el aceite esencial de citronela.
Otra forma de usar el humo es la moxibustión, una práctica terapéutica china (relacionada a la acupresura) que en Occidente se suele ver con mucha crítica.

Hay que tener en cuenta que con el humo siempre surgen radicales, así que mejor no se abusa de este remedio.