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Ay, te tengo que desilusionar: ¡No puedes hacer superalimentos tú!

Semillas de chía

Puedes cultivar plantas de goji o chía, eso sí.

La fama de ser superalimentos la tienen la espirulina, la clorela, las bayas de goji, la levadura de cerveza, el wheatgrass, la chía y algunos productos más.

Todos estos productos, sin duda alguna, son saludables en consumo razonable (observando sus contraindicaciones). Sin embargo, no pueden sustituir una alimentación equilibrada.

Para la mayoría de los consumidores no son asequibles de producción local. Así aumentan la dependencia de la producción industrial y del transporte sobre grandes distancias. La razón por la que la gente los consume, suele ser la moda más bien que la salud.

Entonces, ¿qué significa «superalimento»?

Los tomates de producción local y ecológica son un alimento, las bayas de goji que han llegado de lejos son un superalimento. Si comes 1 kg de tomates o 1 kg de bayas de goji, para el cuerpo no es mucha diferencia. Para la cartera sí. La denominación «superalimento» no implica ningún valor especial para la salud sino un precio elevado, una mala relación precio-rendimiento.

Las semillas de chía tienen muchos ácidos grasos omega-3, eso sí. ¿Por eso son un superalimento? Bueno, el queso de pasto también tiene un montón de ésos. Entonces, ¿también es un superalimento?

¿Esto es como nos imaginamos una alimentación natural??? ¿Es lo para lo que queremos gastar nuestro dinero??? ¿Que viva el capitalismo???

Si pagas más por un producto porque en la etiqueta pone «comercio justo» o «fair trade», el precio es para otorgarles una vida digna a los productores. Si pagas más porque en la etiqueta pone «de agricultura ecológica», pagas para fomentar la naturaleza y el medio ambiente y a menudo para una mejor calidad. Si pagas más porque en la etiqueta pone «superalimento», pagas para una empresa capitalista. Si te gusta eso, ¡adelante!

A menudo hay alternativas mucho menos costosas. En vez de bayas de goji uno puede comer tomates que tienen casi las mismas propiedades y un precio mucho más moderado, aunque sean tomates locales de producción ecológica. En Europa, en vez de chía importada de Mesoamérica, uno puede comer linaza o, si se trata de obtener omega-3, pescado (por ejemplo bacalao) o incluso queso de pasto; si se trata de obtener calcio, uno puede tomar leche o sus derivados, mucho más baratos por gramo de calcio que la chía.

Bayas de goji

A veces -como en el caso de la clorela– surgen esperanzas que con tal alimento se pueda alimentar la población global en crecimiento y acabar con el hambre en la Tierra. Para la clorela se mostró que para tener ese gran valor nutritivo que haría falta, necesita mucho abonado, lo que baja la rentabilidad. Además es bueno recordar que el hambre no es resultado de una falta de producción sino más bien resultado de una distribución desigual de los alimentos. Por un lado hay quienes sufren de hambre, por el otro lado hay una gran sobreproducción que resulta en enfermedades como la obesidad y en muchos productos desapreciados que acaban tirados a la basura. Un paso para cambiarlo puede ser dejar de comprar productos baratos cuya producción se basa en la explotación de poblaciones lejanas y concentrarnos en productos locales.

Enlace externo:

Consecuencias de las modas de productos de lejos (en inglés)

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