Queso fresco

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Queso fresco casero con menta piperita

El proceso de hacer queso fresco es muy parecido al de hacer otro queso pero es más fácil porque se omite el tiempo da maduración. Por lo general se corta la cuajada en granos menos pequeños. Y por lo general el suero con los granos no se calienta tanto como para otros quesos, a veces no se calienta en absoluto. Normalmente no se prensa. Así falta un buen tiempo para las bacterias para actuar y queda más lactosa. Un queso fresco de elaboración especial es la mozzarella.

Cuando hago queso profesionalmente, a veces antes de calentar o durante ello saco algo de los granos y fabrico un queso fresco para el autoconsumo.

En casa tomas leche (cruda o pasteurizada) como para cualquier otro queso, posiblemente añades algo de yogur, la calientas a 32-37 ºC, añades cuajo, en el caso de leche pasteurizada mejor también cloruro cálcico, remueves bien y paras la leche que quede tranquila y pueda cuajar. Durante ese tiempo no debe enfriar mucho; puedes tapar la olla con una manta.

Vertiendo cuajo diluido en la leche

Cuando la leche está cuajada (en el caso ideal después de media hora o poco más), cortas la cuajada en granos de tamaño de maíz hasta de avellana y remueves durante un tiempo. Si la cuajada te parece demasiado blanda, calienta despacio por unos grados.

Luego viertes los granos en un molde, eventualmente con un trapo dentro. En ese momento puedes añadir lo que te dé la gana, según tu gusto y la disponibilidad. Me encanta experimentar y he hecho queso fresco con los siguientes ingredientes (y otros más): menta, alcaravea silvestre, ajo, macedonia.

Masa de queso en el molde

Ahora dejas que el suero de leche salga durante varias horas. Entonces el queso fresco está listo para comer. Guárdalo en el frigorífico.

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