Neófitos

Impatiens glandulifera

En los últimos años se habla cada vez más de plantas recién llegadas, los llamados “neófitos” que se expanden por ejemplo de jardines. Y se dice que son una amenaza para la naturaleza autóctona, “neófitos agresivos”, incluso con el uso de un vocabulario militar : “plantas invasoras”. Algunas organizaciones de naturaleza gastan unos cuantos recursos humanos para combatirlas.

Primero hay que decir que solo una pequeña parte de las plantas introducidas se ha naturalizado en cantidades considerables. La mayoría de las plantas ornamentales y económicas (en Europa por ejemplo plantas americanas como patata, maíz y judía, en América plantas eurasianas y africanas como trigo y café) no se suelen encontrar asilvestradas.

El riesgo que ofrecen los neófitos es debatido con controversias entre los botánicos. Sin embargo queda claro que no hace falta una pánica. Pero hay que admitir que esas plantas pueden llevar a un cambio claro de la flora. Cómo juzgar el cambio, sobre eso puede haber diferentes opiniones. Primero esas plantas son, por supuesto, un enriquecimiento de la flora.

En Europa la especie Impatiens glandulifera en las últimas décadas ha llegado a ser una planta llamativa a lo largo de arroyos debido a su tamaño imponente y sus flores moradas. Como es anual y muere temprano en verano, en la mayoría de lugares no suele desplazar muchas otras plantas. Arrancar la planta agresivamente puede conllevar que plantas más pequeñas se arranquen también, es decir, el efecto es el contrario del deseado. Entre apicultores la planta es muy apreciada como melífera. La afirmación que los neófitos no tienen función dentro del ecosistema no es correcta, por lo menos no generalizada. Los ecosistemas suelen ser más flexibles de lo que pensaban los ecólogos hace pocas décadas.

En prados oligótrofos (es decir, con pocos nutrientes, sobre todo poco nitrógeno) a veces se considera un problema la vara de oro de Canadá (Solidago canadensis y Solidago gigantea) porque puede desplazar plantas raras como alguna orquídea. Hay que tomar en cuenta que esos prados oligótrofos existen solo gracias a la conomización o el cuidad. También los endrinos como planta autóctona pueden desplazar los prados oligótrofos mientras que un mosaico de endrinos y prados oligótrofos tiene mucho valor ecológico y ofrece espacio vital para muchos pájaros y mariposas. Ése mosaico existe solo si se cuida. Arrancar las varas de oro antes de que echen semillas tiene el efecto deseado de quitar nutrientes y así apoya este tipo de ecosistema. Una amenaza más seria para los prados oligótrofos son las inmisiones de nitrógeno que originan de las emisiones de coches e industrias.

A menudo los neófitos se expanden a lo largo de carreteras. Pero sería inocente creer que uno pueda intervenir en ecosistemas a través de la construcción de carreteras sin que cambie el espectro de la vegetación. Las plantas de las áreas no crecen a los márgenes de las carreteras. Así surgen sitios vacíos que toman otras plantas. Eso es un proceso completamente normal y natural. El hecho de que las plantas de al lado de las carreteras a veces entran en las áreas, en la mayoría de los casos no ofrece ningún problema serio para las plantas de allí. Y seamos honestos: Si la construcción de carreteras no conlleva ningún problema más grande que la expansión de algunas nuevas plantas, podemos estar felices. A los humanos nos gusta controlar la naturaleza, así queremos decidir cuáles plantas tienen derecho a vivir en cuál terreno. Eso corresponde al ego humano. La naturaleza va otros caminos.

Lo que se suele olvidar en ese debate en Europa es que también plantas europeas se expanden en otras partes del planeta. En América del Norte hoy en día la arroyuella (Lythrum salicaria) es frecuente. Hay quienes los combaten sin que haya argumentos razonables para eso. A menudo el discurso de los neófitos en Europa es igual de irracional. No podemos mantener Europa libre de influencias extraeuropeas ni otras partes del planeta de influencias europeas.

La riqueza de especies que ofrecen las superficies de uso agrario consiste en su mayoría de plantas introducidas.. La mayor parte no son neófitos, plantas llegadas después de 1500, sino arqueófitos, plantas llegadas antes. Ésas son aceptadas hoy en día como algo natural. ¿Por qué no podemos aceptar las plantas recién llegadas con el mismo derecho?

Mientras tanto también hay el punto de vista de darles a los nuevos una bienvenida. Sobre todo en el contexto del cambio climático muchas especies tarde o temprano ya no podrán vivir donde viven hoy, así habrá forzadamente cambios de los hábitats. La naturaleza no es estática. Cambios en los ecosistemas existen desde hace miles de millones de años, prácticamente desde que hay ecosistemas.

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