Contraindicaciones de los lácteos

Ordeñando una cabra

Aparte de su gran valor nutricional, la leche y sus derivados tienen algunas contraindicaciones. No son las mismas para todos los productos por supuesto. Por supuesto, no es sensato atribuirles solo cualidades buenas o solo malas, ni el tabaco es sólo malo, ni el ajo es sólo bueno. Y al mirar la historia humana, queda claro que un producto que lleva miles de años como alimento básico de una parte considerable de la humanidad, no puede ser tan malo como nos quiere convencer la industria de soja (y si lo es, será por la calidad alterada).

A menudo se dice que la leche no es una bebida. Se puede decir así, es más bien un alimento nutritivo. Por eso no es la mejor opción para apagar la sed. Y durante un ayuno no es adecuado tomar leche (como mucho suero de leche).

Hay personas alérgicas a una de las fracciones de las proteínas. También hay personas que se creen alérgicas hasta por primera vez toman leche fresca, recién ordeñada que lleva bacterias probióticas que facilitan la digestión y cuyo sabor es muy diferente del de la leche tratada del supermercado.

Hay personas con una intolerancia a la lactosa por falta de la enzima lactasa (y cuidado: algunos embutidos tienen lactosa añadida), eso es muy común entre personas de Asia oriental e indígenas americanos que no se han adaptado a la leche durante milenios. El queso madurado y los productos bien fermentados tienen poca lactosa, así pueden ser aptos para personas con una intolerancia relativa, mientras que para personas con una intolerancia absoluta no.

Hay personas con una alergia a la leche de vaca. Esas personas pueden investigar si soportan la leche de otros mamíferos como de cabra o de yegua (o lo que haya al alcance). En particular hay niños con neurodermitis que no pueden tomar leche de vaca pero de cabra sí.

La leche de ganadería industrial (por lo general de vaca) puede llevar antibióticos, hormonas de crecimiento, residuos de vacunas y otros ingredientes posiblemente dañinos para la salud. Así es mejor la leche campesina, especialmente la de ganadería ecológica. En el queso por lo general no hay antibióticos porque ésos interferirían con las bacterias añadidas y perturbarían el proceso de la maduración. También por razones éticas y ecológicas es aconsejable recurrir a leche de producción campesina y, si posible, local.

La leche de animales sin acceso a la luz solar carece de vitamina D.

Todavía no está claro, si la leche pasteurizada (y sus derivados) aporta calcio. Posiblemente, el calcio durante ese proceso toma una forma que no se puede resorber bien. La leche cruda sí que aporta calcio, sin ninguna duda.

Queso con fermentación no deseada (pero sin ser dañina para la salud)

La nata, la mantequilla y -en la mayoría de los casos- el queso son productos muy energéticos, por lo tanto es aconsejable comerlos con moderación. Eso vale en particular para personas con poca actividad física. A veces pasa que una persona que no se mueve, come mucho queso y no se siente bien después. Así surgen los rumores que el queso no es bueno porque lleva mucha grasa. La grasa como tal es imprescindible, solo hay que conocer sus límites. En particular no son las mejores comidas para una dieta de adelgazar (aunque los carbohidratos engordan más que las grasas).

Hace pocos años había todavía muchas advertencias por el colesterol, sobre todo en la mantequilla y el queso. Ese miedo mientras tanto se ha mostrado de poca sustancia.

Además, cada producto tiene sus contraindicaciones particulares, por ejemplo, para el kéfir y el kumis hay que aplicar las contraindicaciones del alcohol ya que llevan un poco de etanol.

Por el efecto nocebo, los lácteos pueden tener efectos adversarios en personas que siguen una doctrina esotérica que dice que la leche es mala, como la macrobiótica o el veganismo, por lo menos si la doctrina ha llegado a producir una ortorexia.

Últimamante hay muchas advertencias en internet que dicen que la leche de por sí es mala, sin ninguna diferenciación. Si tal advertencia ofrece la soja como alternativa, ya queda claro qué intereses hay detrás. En contexto macrobiótico se puede encontrar el argumento extraño que la leche no es buena porque en una parte de la Tierra no tiene tradición; eso no tiene lógica. Solo vemos que la leche no es imprescindible, no que sea mala. En total se puede decir que si la leche fuera tan mala como algunos trastornados dicen, los pueblos de África, Europa y la mitad occidental de Asia no habrían podido prosperar en los últimos 10.000 años.

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