Alimentación ecológica

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Lechuga en una huerta orgánica

No está claramente definido el término de la alimentación ecológica. Pero hay definiciones para la producción ecológica.

Además de la producción ecológica, las personas con consciencia ecologista tienen otros ideales complementarios. Un punto muy importante en un consumo de responsabilidad ecológica es poner el enfoque en productos locales de temporada. Otro es dar preferencia a productos a granel y a los que menos envase lleven y mejor de papel que de plástico, tampoco aceptar bolsas de plástico en la compra. Muchos prefieren productos con poco procesado.

Sobre todo si vivimos en el campo, podemos tener una parte de autoabastecimiento. Y podemos aprovecharnos de la venta en directo en las granjas. Eso nos da la gran oportunidad de comunicarnos con los productores y de aprender algo sobre la producción en vez de quedarnos con estereotipos.

También podemos encontrar parte de nuestra comida en la naturaleza.

Mientras la mayoría de las doctrinas alimenticias limitan su enfoque al lado del consumidor y no toman en cuenta la producción y son claramente un síntoma de una sociedad opulenta y de personas que no tienen que manejar recursos, una alimentación ecológica se enfoca en el lado de la producción y acentúa un buen manejo de recursos.

También podemos apoyar con nuestras compras la ganadería extensiva -por ejemplo la trashumante- aunque no sea con certificado de ecológica porque ésa crea unos ecosistemas con gran biodiversidad.

Mandarino en una granja ecológica

En las tiendas que se alaban como ecológicas, vale la pena quedarnos críticos. Por un lado ponen su acento en productos de producción ecológica, no tan a menudo cierto acento en lo local de temporada. Por el otro lado, por bien y por mal, tienen que orientarse también en la demanda de círculos esnobistas que se quieren adornar con una apariencia de consciencia ecologista sin de verdad tener ningún interés en el manejo de recursos, gente que no suele hablar con los productores como ya de por sí lo sabe todo mejor y no quiere superar sus estereotipos.

Hay muchos snobs que quieren tenerlo todo durante todo el año. Por eso pasa que en una tienda ecológica en Europa se venden manzanas de Nueva Zelanda o Sudamérica cuando no hay de producción local. Hoy en día está de moda que muchas tiendas ecológicas venden «superalimentos» empaquetados que llegan de lejos. Cada vez más tiendas ecológicas sustituyen por ejemplo el queso por productos artificiales a base de soja (a veces incluso transgénica) y aceite de palma con sustancias químicas para imitar el sabor del queso, también con vitamina B12 sintética a base de petróleo. Todo esto va muy en contra de una consciencia ecologista y demuestra más bien una necesidad psicológica de sentirse chic.

Como las tiendas ecológicas también se tienen que orientar en el mercado, es difícil que se protejan por completo de ese esnobismo y que se queden con los ideales de productos ecológicos y locales de temporada. Por supuesto, nadie con consciencia ecológica quiere vender los productos esnobistas pero hay quienes los quieren comprar. Así la venta es un arma de doble filo. Aquí está el poder de los consumidores. No compremos esos «superalimentos», concentrémonos en productos locales de temporada.

Además, nuestro consumo consciente no se puede limitar a alimentos, usemos por ejemplo cosméticos como jabón elaborado por un artesano local si no lo hacemos nosostros.

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